El contingente llegó a Casa Jalisco alrededor de las 13 horas, cuando un grupo de inconformes comenzó a derribar las vallas metálicas que protegían el recinto. Ante la amenaza, el gobierno desplegó un fuerte dispositivo de seguridad, empleando gas y chorros a presión para dispersar a los manifestantes.
La operación se llevó a cabo en medio de la crisis hídrica que afecta a Guadalajara, generando una respuesta contundente por parte de las autoridades. Los miles de protestantes, que exigían soluciones a la escasez de agua, fueron detenidos y dispersados bajo la presión de los agentes.
Fuente: Noticias México


